Los robos del PLD            Politóloga Rosario Espinal

Los 17 años de gestión del PLD han sido una perpetua discordancia entre el discurso de modernidad y la repetición de prácticas políticas nefastas del pasado: corrupción, clientelismo y caudillismo, que obstaculizan el desarrollo de la democracia y la economía.

Actualmente, el Estado Dominicano se encuentra atrapado entre las demandas de distintas clientelas políticas del PLD y sus partidos aliados para que prosiga el reparto ilegal de recursos públicos. Con tanto tiempo en el poder y robos acumulados, los escándalos de corrupción proliferan.

Estos robos se convierten hoy en la amenaza principal para derribar la legitimidad gubernamental; y ni el presidente Danilo Medina, ni el presidente del PLD, ni su comité político captan con precisión la magnitud del problema.

Asumen que como hay tantas personas involucradas en la corrupción pueden hacerse los chivos locos, y desde sus posiciones de poder ignoran o justifican los escándalos, y en el mejor de los casos, toman medidas tibias. Ellos, en vez de ser parte de la solución, son parte del problema.

Actualmente, los tentáculos de la corrupción se han expandido por doquier, y el robo se ha hecho modus vivendi en la sociedad dominicana bajo el auspicio del Estado.

Si el PLD desde su máxima dirección no enfrenta con voluntad férrea la corrupción, morirá por tantos robos.

Ojo: ningún gobierno es inmune al colapso por más precaria que sea la oposición. En una crisis de legitimidad siempre aparece algún “salvador”, aunque luego se convierta en opresor.

El robo, como todos los vicios humanos, es adictivo; y a mayor adicción, más alarmantes y frecuentes los escándalos. Los excesos de corrupción se muestran cada vez más estrambóticos y repugnantes; y la chapucería con que se ha organizado el sistema de impunidad se devela horripilante.

No hay que hacer gran esfuerzo para entenderlo, la lista es larga y conocida: Súper Tucanos, OISOE, CEA, CORDE, Odebrecht, OMSA, etc., etc. Toda esta corrupción y los muertos son responsabilidad del PLD. No pueden ya tapar el sol con un dedo, ni usar a Juan Bosch de capote.