Periodista Grisbel Medina denuncia Policía Municipal quitan mercancía de haitianoREDACCION/Félix Jacinto Bretón

República Dominicana/Santiago.- Primero le robaron parte de sus mercancías. Luego, volvieron a robarle y cuando acudió a denunciar la situación, entonces lo llevaron detenido.   No, no se trata en absoluto de un relato elaborado de la imaginación. Es una historia real, ocurrida en esta ciudad y que afecta a un ser humano, y como soy hombre y nada de lo que es humano me es ajeno, la cuento en Trinchera para que el pueblo la conozca. 

El protagonista es  Amós Clervaux, un nacional haitiano que, para sobrevivir, se dedica a la venta de forros para guías de vehículos.       Generalmente se le encuentra por las inmediaciones de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA) por la avenida Salvador Estrella Sadhala.       Nunca había tenido problemas.   

Sin embargo, desde año pasado atraviesa por un calvario inimaginable. Su desgracia comenzó cuando la Policía Municipal, entre ellos uno apodado El Chapi (¿Sera de Chapita?),  le “confisco”, vamos a decir así, ¡170 forros! Eso ocurría el año pasado. Pero resulta y viene a ser que esta semana, la misma Policía Municipal  le “incauto”, otros dirían “le robo ” (y no se equivocarían), otros  40 forros mas. Desprotegido e indefenso, Amos quiso acudir a los medios, especifica mente al Canal 25, en cuyo parqueo se encontró con “un Ángel”, la colega Grisbel Medina, quien de inmediato se sensibilizó  con su situación.                                                       

La colega Gris hizo el caso del conocimiento público a través de las redes y otros medios….     Esto basto  para que la misma Policía Municipal que “asalto” a Amos, llevándole los forros, pues lo “secuestrara”, vamos a decir que fue un secuestro pues no tienen autoridad para apresar a nadie.           

Amos ahora está  preso en el destacamento de El Ejido, ha confirmado la propia Grisbel   que ha vuelto a utilizar  las redes y otros medios para denunciar  el caso , y que pedir la colaboración para obtener la libertad de su amigo.       

Cuando entramos en contacto con ella, se dirigía a llevarle que comer pues, hasta estas horas de la tarde, no le habían dado ni siquiera “un mendrugo de pan y ni siquiera agua  (aquí me acuerdo del pasaje del Samaritano del que nos habla de Biblia).

¡Cuánto abuso!, resume Grisbel dentro de su indignación e impotencia y se pregunta la versátil e intelectual periodista ¿hasta cuándo?       

Trinchera hace suya la preocupación de Grisbel y exige la libertad de Amos ya que es una injusticia mantenerlo preso sin haber cometido ningún delito. Al contrario, quienes deberían estar presos son el Chapi y los demás agentes que le sustrajeron parte de las mercancías que comercializa bajo agua, sol y sereno para Amos poder sobrevivir en una sociedad que aisla, detesta y aparta a la gente de color y de origen pobre como él.